PÚBLICO.ES 01/04/2011 09:58

¡Me gusta la República! 80 años después tiene más sentido que nunca

En pleno siglo XXI, ¿puede optar cualquier español a cualquier puesto de representación política? No, porque España es una monarquía y las monarquías son hereditarias. Hay que apellidarse Borbón para ser jefe del Estado. Por eso me gusta la República: porque es más igualitaria.

En pleno siglo XXI, ¿pueden los españoles evaluar periódicamente a quien encarna la primera magistratura de la nación y cambiarlo en caso necesario? No, porque España es una monarquía y el mandato del rey es vitalicio, salvo que decida abdicar. Por eso me gusta la República: porque es más democrática.

En pleno siglo XXI, ¿puede sostenerse la Jefatura del Estado en algo distinto de la voluntad popular? No, pero España es una monarquía y las monarquías suelen sustentarse en razones históricas o sentimentales. Por eso me gusta la República: porque es más racional.

En pleno siglo XXI, España, que pertenece a un continente donde ya sólo uno de cada cinco países son monárquicos, ¿debe ir contra el designio de los tiempos? No. Por eso me gusta la República.

 

Mientras indignado repasaba actas de Juntas de Gobierno en las que de nuevo la intervención municipal plantea reparos al pago de facturas gordas. -¿Cuántas veces habrán indicado que se deben licitar los servicios que superan la cantidad que determina la ley?- y la alcaldesa reiterando que se paguen y se resuelva la situación, ignorando el enésimo dictamen y pagando de nuevo a los mismos, será por lo que los interventores municipales no duran ni un año en sus puestos... -Si al menos la gente fuera a los plenos-, pensaba yo... ¿Se atreverán a romper con esta tradición que sólo da más de lo mismo, es decir migajas ¡NADA!? ¿Cuántos Altavoces habrán leído en los que explicamos la situación? ¡Con los recursos que tenemos, que solo se aprovechen unos pocos!

Decidí salir a despejarme y “ohhh el camino limpio”. Qué buen efecto, cuánto tiempo creyendo que no iba a verlo adecentado, sin plásticos, cascotes, latas y todo tipo de basura. Más adelante, un grupo de operarios afanándose en dejarlo limpio del acúmulo de residuos incrustados, deshechos y oxidados por el abandono, luchando entre las zarzas, no pude por menos que decirles: -BUENOS DÍAS, ¡YA ERA HORA VER ESTO APAÑADO, VAYA DIFERENCIA!

Respondieron: -¡EA, EL VERANO CON LAS FIESTAS NO DEJA TIEMPO PARA ESTAS TAREAS!

Me quedé pensando para mis adentros: “será que la fiesta es cada cuatro años”, pero recordé: -CLARO, ¿Y LOS INCENDIOS…?

Su compañero: -EL AÑO PASADO HUBO UN MONTÓN POR AQUÍ Y POR ALLÁ.

Despidiéndome: -¡CON LA GENTE QUE SE PARARÍA A DISFRUTAR SI ESTUVIERA SIEMPRE ASÍ!

Al hacer ademán de seguir, todavía escuché: -¡NO HAY DINERO PARA HACER TODAS LAS TAREAS!

Me vinieron las facturas a la cabeza: -¡YA, YA, SI VIÉRAIS LO QUE SE PRESUPUESTA Y GASTA EN FLORES, LADRILLOS, FAROLAS…!

Con cierta picardía un tercero que parecía desentendido comentó: -¿QUIEN SABE DÓNDE IRÁ?

Decidí despedirme: -¡BUEN TRABAJO!

Al doblar la esquina, la limpieza llegaba a la parte visible, ¡tienen cierta suerte los que viven a la vista de los demás! Al menos, me dije con cierta sorna: “una vez cada cuatro años, pueden disfrutar”. Han pasado los días y la brigada de limpieza avanzó por los recorridos visibles y los interiores siguen sucios.

Es tiempo de “pasar el algodón” a ver si engaña o no. Decidirse por lo conocido o atreverse con lo nuevo. Del “virgencita que me quede como estoy” o romper el tabú a lo desconocido. Ando, pensando en ello…

Pepe Guerrero